Sobre mi
UN POCO MÁS DE MI
El camino que me trajo hasta aquí
Podría decirte que soy una apasionada del movimiento y de los deportes de deslizamiento —esquí, snowboard, wakeboard, surf— y que, a partir de ahí, me formé como entrenadora personal y preparadora física para acompañar a mujeres de más de 40 a sentirse fuertes y bien en su cuerpo.
Y todo eso es cierto.
Pero no es lo esencial.
Lo que realmente sostiene mi forma de acompañar no nace del deporte, sino de haber tenido que volver a mí cuando la vida dejó de encajar.
Durante años seguí el guion que muchas aprendimos: amar, sostener, priorizar, construir la familia perfecta. Hasta que mi cuerpo —y mi vida— dijeron basta.
Separarme, con un hijo pequeño, no fue una huida. Fue una decisión profundamente consciente: dejar de fingir y empezar a vivir en coherencia conmigo.
Ese proceso me transformó.
No me hizo más dura.
Me hizo más honesta. Más presente. Más conectada con mi cuerpo y mi intuición.
Hoy acompaño desde ahí.
Desde la experiencia real de haberme perdido y haber vuelto.
Desde el cuerpo como hogar, la respiración como ancla y el movimiento como forma de sostener la vida.
Si estás en un momento de cambio, de preguntas o de reconexión, quizá este sea un buen lugar para ti.
La mujer que soy
La mujer que soy ahora es la que acompaña a otras mujeres a volver a cuidarse y a priorizarse, sin culpa y sin exigencia.
Porque el cuerpo y la mente no van por separado. Nunca lo han hecho.
Con el tiempo entendí que cómo vivimos por dentro acaba reflejándose por fuera.
Y no como una frase bonita, sino como una verdad corporal.
Hubo un momento en mi vida en el que una gran ola me revolcó por completo.
Me separé, me perdí, dejé de cuidarme y me alejé de todo lo que me hacía sentir viva, incluido el surf.
Me quedé sin aire. En el fondo del mar.
Y sé que tú sabes de qué hablo.
Porque todas hemos vivido revolcones así: una ruptura, un despido, una enfermedad, una pérdida, una presión económica que asfixia.
Las olas no son excepcionales. Son parte de la vida.
El problema no son las olas.
El problema es no saber respirar cuando llegan.
Si no aprendemos a regularnos, a coger aire, a sostenernos en el cuerpo mientras pasa la tormenta, esas olas pueden acabar agotándonos por dentro.
Por eso hoy acompaño desde la respiración, el movimiento y la experiencia corporal.
No para evitar las olas, sino para enseñarte a atravesarlas sin perderte.
Todo lo que hago —la respiración consciente, el trabajo corporal, las dinámicas experienciales— tiene un único propósito:
que vuelvas a sentirte capaz, presente y viva en tu propio cuerpo.
La mujer que soy ahora no te promete que la vida será tranquila.
Te acompaña para que, pase lo que pase, sepas volver a ti y surfearla.
Cuidarte no es solo entrenar o comer mejor.
Es aprender a habitar tu energía vital.
En mi newsletter comparto reflexiones y prácticas para escucharte más, regularte mejor y volver a disfrutar de la vida desde el cuerpo, no desde la exigencia.
Porque cuidarte sin disfrute no se sostiene en el tiempo.
Hablar de energía vital también es hablar de placer, deseo y conexión.
Y sí, de sexualidad.
No desde lo explícito ni lo provocador, sino desde algo mucho más real:
el vínculo que tienes con tu cuerpo.
Muchas mujeres, especialmente a partir de los 40, dejan de disfrutar no porque no quieran, sino porque están cansadas, desconectadas, inflamadas o en guerra con su propio cuerpo.
Y cuando no te sientes bien en ti, es difícil sentir deseo hacia fuera.
Aquí no se trata de “hacerlo mejor”,
sino de volver a sentir.
La respiración consciente, el movimiento y el cuidado del sistema nervioso influyen directamente en tu energía, en tu disfrute y en cómo te relacionas contigo y con los demás.
Cuando el cuerpo se regula, el deseo no se fuerza: aparece.
Y no, no pasa nada si ha habido etapas en las que no has disfrutado.
No hay culpa.
No hay juicio.
Hay comprensión… y un camino de vuelta.
Este espacio es para mujeres que quieren sentirse vivas, conectadas y en paz con su cuerpo, también en esta parte de su vida.
Porque el placer no es un lujo.
Es una expresión natural de estar bien contigo.
👉 Si quieres empezar a reconectar con tu energía vital desde un lugar consciente y real, este espacio es para ti.
UN ESPACIO PARA VOLVER A TI
Todo lo que comparto nace de un proceso personal profundo.
De un viaje hacia dentro en el que dejé de exigirme, dejé de mentirme y empecé a escuchar de verdad a mi cuerpo.
Ahí entendí algo esencial:
las olas no se eligen, pero sí se puede aprender a atravesarlas con más presencia y menos desgaste.
No solo las pequeñas. También las grandes.
Los revolcones forman parte de la vida.
La diferencia está en si sabes cómo coger aire, sostenerte y volver a salir a la superficie una y otra vez.
Por eso creo profundamente en los espacios de pausa, de escucha y de reconexión.
Porque cuando te cuidas, cuando bajas el ruido y vuelves al cuerpo, todo empieza a recolocarse.
Este espacio —mi newsletter— no es para consumir contenido.
Es una invitación a parar, sentir y acompañarte con más conciencia en tu día a día.
Si quieres aprender a escucharte mejor, a regularte y a habitar tu vida con más calma, aquí puedes empezar.
👉 Suscríbete y entra en este espacio de acompañamiento consciente.
Durante mucho tiempo disfrutaba más deslizándome sobre una tabla, en la nieve o en el agua, que conectando en la intimidad.
Y no pasaba nada. Simplemente estaba más conectada con el movimiento que con mi cuerpo en reposo.
La separación fue dura, sí.
Pero también fue un punto de inflexión.
Porque cuando se cae una estructura, a veces aparece una versión de ti que no conocías.
Volví a conocerme.
Volví a sentirme.
Y sí, también volví a relacionarme desde otro lugar.
Con el tiempo te das cuenta de algo muy simple:
cuando estás más presente en tu cuerpo, cuando respiras mejor, cuando te sientes bien contigo, el disfrute cambia.
No se fuerza. No se negocia.
Simplemente ya no te conformas con menos de lo que sabes que mereces.
No porque seas exigente.
Sino porque estás más conectada contigo.
Todo esto no tiene que ver solo con sexo.
Tiene que ver con energía vital, presencia y amor propio encarnado.
Y no, no fue casualidad.
Fue un proceso.
👉 Si quieres conocer cómo empecé a vivir esta parte de mi vida desde un lugar más consciente y pleno, suscríbete a mi newsletter.
Habrá días en los que te hable de cómo entreno fuerza para sentirme fuerte, ágil y en forma.
Y otros en los que te hable de placer, de deseo, de intimidad o de deslizarme sobre una ola.
Porque para mí todo forma parte de lo mismo:
habitar el cuerpo y disfrutar de la vida.
No creo en el ejercicio como castigo,
ni en el cuidado como obligación.
Creo en el movimiento como estilo de vida y en el disfrute como motor para sostenerlo en el tiempo.
Tampoco quiero que leerme sea aburrido.
Escribo para compartir, para inspirar y también —con total honestidad— para ofrecerte mis servicios cuando sienta que pueden ayudarte:
entrenamiento y acompañamiento personalizado, retiros presenciales o experiencias que invitan a salir de la zona conocida y reconectar contigo desde otro lugar.
Algunas de esas propuestas son más suaves.
Otras más intensas.
Todas tienen algo en común: te ponen en contacto contigo misma.
No prometo cambios mágicos.
Pero sí experiencias que, cuando se viven con presencia, dejan huella.
Esta newsletter es para mujeres curiosas, conscientes y con ganas de seguir explorándose, a su ritmo y a su manera.
No tienes que hacerlo todo.
Solo elegir lo que resuene contigo.
Y si este enfoque no encaja con tu momento vital, está bien.
Aquí no hay obligación ni presión.
Pero si algo en ti sonríe al leerte,
si sientes ese pequeño “sí” interno,
este espacio puede ser para ti.
👉 Suscríbete y acompáñame en este camino de cuerpo, energía y vida vivida con intención.
Si en algún momento sientes que este espacio no es para ti, podrás darte de baja fácilmente.
Sin explicaciones. Sin dramas.
Aquí no retenemos a nadie que no quiera estar.
Bastante exigente puede ser ya nuestra propia mente como para añadir más ruido desde fuera.
Este espacio no es solo para leer rutinas o recetas —aunque a veces también aparezcan—.
Es un lugar donde comparto cuerpo, vida, aprendizajes y experiencias reales.
Y sí, con total honestidad: en algunos emails te hablaré de mis servicios, de mis acompañamientos o de mis retiros.
Porque forman parte de lo que hago y de cómo acompaño.
Tú siempre eliges.
Qué lees. Qué compras. Qué no.
No escribo para entretener sin sentido, ni para convencerte de nada.
Escribo para compartir lo que voy aprendiendo al vivir, moverme, respirar, caerme y volver a levantarme.
A veces serán reflexiones.
Otras veces historias del día a día.
Aprendizajes, risas, algún “tierra trágame” y muchas verdades dichas con cariño.
También habrá momentos de empuje suave.
No para exigirte más, sino para recordarte que cuidarte es una decisión que puedes tomar cuando estés lista.
Escribo para mujeres de más de 40 que están en un punto de cambio, de preguntas o de reconexión.
Porque yo también he estado ahí.
Y sigo estando, de otra manera.
Hoy disfruto del movimiento, de la comida, de una buena conversación, de una copa de vino…
y también del placer.
No como obligación, sino como consecuencia de sentirme más presente en mi cuerpo.
La vida no lo da todo de golpe.
Va regalando capas, cuando estás preparada para recibirlas.
Si te apetece caminar este tramo conmigo, aquí tienes un lugar.
Y si no, está bien también.
👉 Suscríbete si sientes que este espacio puede acompañarte ahora.